Archivos para Enero 2008
Contradicción matutina
Publicado Enero 31, 2008 Historias ajenas , Historias muy breves 11 ComentariosHay pocas cosas que disfrute más que un martes a la nochecita.
Hace años que es, inexplicablemente, mi día favorito de la semana. No tiene el ajetreo del fin de semana, ni la trampa del jueves, ni el agotamiento del viernes, ni el desgano del domingo por la noche, ni la lista de cosas para hacer del lunes. El martes todavía no me preocupo por si tengo planes ni por hacerlos, me entrego a lo que no llegué a terminar el día anterior y me relajo. Sólo hago cosas para mí (o sea que no hago mucho); me pierdo con pelis o textos -y ahora, entre blogs amigos.
Y especialmente si es un martes lluvioso de verano con vista palermitana envuelta en el olor a tierra húmeda y el arrumaco de los truenos.
¿Alguna propuesta para el miércoles, que me quedó pendiente?
Before Sunrise (Antes del amanecer) fue una de mis películas favoritas durante mucho tiempo: así me imaginaba el amor. Hasta que salió Before Sunset (Antes del atardecer), la continuación, y se encargó de mostrar (con el diálogo en el auto) cómo lo vivo ahora.
Porque duelo y parezco no poder encontrar la manera de contarlo, Javier Marías en Corazón tan blanco me ayuda.
A veces tengo la sensación de que nada de lo que sucede sucede, de que todo ocurrió y a la vez no ha ocurrido, porque nada sucede sin interrupción, nada perdura ni persevera ni se recuerda incesantemente, y hasta la más monótoma y rutinaria de las existencias se va anulando y negando a sí misma en su aparente repetición hasta que nada es nada ni nadie es nadie que fueran antes, y la débil rueda del mundo es empujada por desmemoriados que oyen y ven y saben lo que no se dice ni tiene lugar ni es cognoscible ni comprobable.
A veces tengo la sensación de que lo que se da es idéntico a lo que no se da, lo que descartamos o dejamos pasar idéntico a lo que tomamos y asimos, lo que experimentamos idéntico a lo que no probamos, y sin embargo nos va la vida y se nos va la vida en escoger y rechazar y seleccionar, en trazar una línea que separe esas cosas que son idénticas y haga nuestra historia una historia única que recordemos y pueda contarse, sea al instante o al cabo del tiempo, y así ser borrada o difuminada, la anulación de lo que vamos siendo y vamos haciendo. Volcamos toda nuestra inteligencia y nuestros sentidos y nuestro afán en la tarea de discernir lo que será nivelado, o ya lo está, y por eso estamos llenos de arrepentimientos y de ocasiones perdidas, de confimaciones y reafirmaciones y ocasiones aprovechadas, cuando lo cierto es que nada se afirma y todo se va perdiendo. Jamás hay conjunto, o acaso es que nunca hubo nada.
Mensaje de texto
Publicado Enero 25, 2008 Historias intermedias , Historias muy breves 5 ComentariosCon letra de Enrique Bunbury
m: yo hago del amor algo caprichoso e inmoral respecto a ti
el: y yo soy solo un cuenta cuentos, y ahora estoy triste y mal
Parece que acá no habrá reencuentro, como con las amistades. Porque las palabras y los sentimientos, el capricho y la moral, se han cruzado en el camino.
Mis momentos favoritos del día (o la noche).
Ya Mario Benedetti lo supo decir en sus haikus.
si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo
estas tristezas
me las trajo el crepúsculo
y no se fueron
la madrugada
pasa tan lentamente
que me apacigua
qué buen insomnio
si me desvelo sobre
tu cuerpo único
Podría vivir en una sucesión de días de vacaciones.
¿Para quién las vacaciones no son una constante cuenta pendiente? Y no por el dolce fare niente, sino por la posibilidad abierta al reencuentro…
… conmigo misma. Esa persona que siento que soy realmente; no la afectada por la cotidianeidad de cada aspecto de mi vida personal y profesional.
… con esos amigos que viven lejos y con los que compartís poco, pero que cuando los ves, entienden todo. Charlas interminables devenidas desahogo interno.
… con el tiempo para pensar y cuestionarte sobre lo que realmente te llena y tantas veces perdés en la vorágine diaria.
… y especialmente para recordar esas cuentas pendientes afectivas que todos tenemos y queremos cerrar.
Debo ser una de las pocas personas que tiene muchos (y cuando digo muchos es muchos en serio) días de vacaciones pendientes así que he decidido tomarme una semanita ahora, otra el mes que viene y así sucesivamente hasta que en la oficina me paren. Y un poco por lo que contaba acá y otro poco por el peso y la incomodidad (confesemos que arrastrar una laptop de acá para allá no es lo mejor) estaré desconectada por unos días, como ya lo he estado en los últimos. Espero volver renovada y con historias para compartir. Mientras tanto, los dejo en la compañía de un grande.
Por mi laptop con internet wifi. Me paso todo el día frente a un monitor en la oficina y cuando llego a casa no tengo mejor idea que conectarme. Y cual ninfómana lo he hecho en cada rincón del depto. Casi todo el tiempo, si no fuera por la campaña de ahorro energético. Es que no me he vuelto adicta a la compu per se, sino al mundo de los blogs. Empiezo por leer los de mis amig@s bloguer@s, esos que ya conozco y de los cuales estoy siempre esperando un nuevo post. Después siempre hay algún comentario que me lleva a otro.
Y así pueden pasar las horas, con música de fondo, pegada a un turbo ruidoso. Pero entonces la pila de libros empezados (sí, soy de esas que lee más de uno a la vez) no se reduce. Es que el viaje de ida y vuelta a la oficina en bondi ya no es suficiente. Yo solía tirarme en el puf en el balcón a leer por horas. Esas que ahora se roba este blog, y tantos otros. Yo que siempre repudié los reality shows, soy adicta a los pensamientos (y textos) de otros. Espero reencontrar el tiempo para continuar con estas lecturas -o serán la cuenta pendiente número 11 de este año!
Comparto la primera frase del libro que hoy me hizo revivir el placer que me provoca dejarme perder entre palabras:
All stories are love stories
Robert McLiam Wilson, Eureka Street (1996)
