(Como todavía no domino del todo esto de musicalizar, primero hagan click acá y después sigan leyendo)
Hace un tiempito quise retomar la temática de este blog e intenté ponerme al día con muchos aspectos de mi vida. En el medio quedó (¡qué paradoja!) postear en el blog, visitar los de mis bloggers amig@s, y casi casi tenía una nueva cuenta pendiente en mi vida. Pero dejemos ese debate para otro momento (o, mejor, no lo tengamos).
Este silencio cuasi forzado por estar bastante demasiado ocupadita no me gustó nada así que acá estoy de vuelta (y espero sea para quedarme, más continuadamente).
Este blog surgió en mi cabeza en los 3 días que pasé en medio de un torbellino de familiares sanguineos y políticos alrededor del Año Nuevo. Esa sicosis familiar a lo ‘los Campanelli un poroto’ seguida del efecto repetitivo de los domingos tan bizarros en lo de la abueli, me provocaron por primera vez una gran sensación de alienación (que por alguna extraña razón no logro aún superar). Pero en esta Semana Santa me hice de tripas corazón, me organicé un plan con una amiga y pasé el Domingo de Pascua lejos (bien lejos) de cualquier conocido (los míos, los de el, los de la hnita).
Qué año de vacaciones en constante reencuentro… Aunque todavía está en mí la dualidad descubierta:
el placer de no necesitar, de no depender
vs.
el rechazo a esa distancia y el miedo a estar sola
