Me pregunto por qué las palabras escritas se me siguen escapando. No me permite desprenderme de todos estos pensamientos, sensaciones. Las palabras orales parecen de a poco regresar. En análisis; con algunas personas. Lo verbal se está llevando mis textos. Lo inverso a lo que me sucedió hace un año cuando cuentaspendientes empezó.
Sin embargo, me gusta el efecto del verano en mí. Después el año me pasará por encima. Ese vivir los días con cierto ocio vacacional. Esas ganas de emprender con la incertidumbre sobre la constancia. Ese torbellino mental. El 1º de marzo suele indicar el fin de ese período en mí. A diferencia de este año. ¿Será la nueva década, la nueva casa o el nuevo horizonte?
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