El amor y El pasado

Porque el dolor por amores pasados me anestesió el corazón y las palabras por un tiempo, Alan Pauls en El pasado lo dice por mí:

…y en el amor ella incluía también todo lo que venía antes y después del amor, todo lo que lo escoltaba, lo que quedaba a su lado, lo que flotaba como una nube a su alrededor, lo que el amor había desalojado y lo que había desalojado al amor.

El amor es un torrente continuo.

Las membranas del amor son frágiles; el roce más fortuito puede desgarrarlas.

La idea de que el amor, el amor verdadero, ese amor que estaba más allá de todo estilo, no tenía nada que ver con la efusión, ni con la sensibilidad, ni con el carácter envolvente de los sentimientos, y todo, en cambio, con la precisión, la economía y una facultad antigua, injustamente desprestigiada, llamada puntería. El amor, no abraza: hiere. No inunda, se clava.

Nadie se separa. Las personas se abandonan. Ésa es la verdad, la verdad verdadera. El amor podrá ser recíproco, pero el fin del amor, no, nunca.

…no es de muerte natural que muere un amor genuino, sino bañado en sangre, bajo los golpes que le asesta otro, no necesariamente genuino…

Querer es lo que hacen los cuerpos, y nosotros ahora sólo somos fantasmas.

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