Archivo para 19 junio 2010

Encierro (con retraso)

Hace dos días enteritos, más de 48 horas en realidad, que no salgo de mi casa.  Es la primera vez -que lo recuerde, al menos.  Y me acabo de dar cuenta de que es debido a un gran miedo, un pánico que estaba latente, como pendiente inconscientemente.  Es porque me siento sola, literal y completamente: mis viejos de viaje, mi hermana lejos, mi abuela que se fue, amigxs también lejos o muy ocupadxs, él con quien ya no cuento.  Pero no es una soledad triste, es una nueva sensación.  Porque estoy tan abocada a lo profesional que lo afectivo pasó a un segundo plano: encaro toda relación con el sexo apuesto sólo y exclusivamente desde lo físico.  Y me quedo tan vacía…

(Hace meses que está entre mis borradores porque no me animaba a publicarlo, pero sigue tan vigente)

Plegaria

Ahora que la celebración por el Bicentenario de la Revolución de Mayo (aclaro, para que no genere discusión; ya sabemos que se viene Tucumán 2016), y para seguir tapando innegable característica de los argentinos pasamos a ocuparnos del Mundial 2010 en Sudáfrica.

Por lo que en medio de este espíritu mundialista tan motivador para mí (en contra de todos los pronósticos, al ser mujer) salimos otra vez a la cancha.  De a poco, un fin de semana primero metemos un gol y al siguiente -por así decirlo- ya hay goleada.  Debo admitir, sin embargo, que no fue por mérito propio exclusivamente: tuve la confiable ayuda de la tecnología.  Así como las hinchadas le agradecen a D10S en sus banderas y el ego Maradoniano necesita el estímulo, mis ‘estrategias’ amorosas ahora cuentan con el apoyo de Facebook.

Si, un poco por el alcohol y el sueño y otro poco por la necesidad, no pudiste charlar mucho (o no lo recordás) con ChicoV (por Viernes) 1, pero te gustó mucho y, a pesar de dejarle el número de tu celu, una semana más tarde todavía no te llamó: Googlealo (¡vamos, chicas, aceptemos que todas lo hacemos!).  El primer resultado que va a aparecer es su perfil en Facebook.  Entonces, una noche en que no tengas plan le mandas un mensaje (no lo invitás como amigo, porque quién lo quiere como amigo, si lo querés para otra cosa) privado de lo más elocuente que se te pueda ocurrir y le recordás tu celu.  ¡Éxito (o si prefieren: llamada seguida de encuentro) asegurado!

Y resulta que cuando ChicoV2, que resultó ser un caballero, te acompaña al taxi, te da un beso de aquellos y te dice “Bueno, nos tenemos en Facebook”, vos recordás que todos tus ‘amigos’ tienen acceso a tu email y a tu celu en la pestaña de Info, aunque por las dudas no se lo mencionás – algo hay que dejarle al azar en esto del romance.

Así que yo ahora más que rezarle a D10S, o confiar en el destino, le ruego a FB.