Love Story

En el porqué de este blog dice algo sobre contar historias. No es que mi vida no esté llena de ellas -¡si todo lo que nos pasa es narrable!- es simplemente que muy pocas veces tuve el tiempo para sentarme a escribir cuando todavía estaban lo suficientemente latentes como para compartirlas. Y sí, qué le voy a hacer: no soy una escritora nata; necesito sentir que el acontecimiento me provoca algo para poder transmitirlo de una manera medianamente  interesante. Lo habrán notado en lo desparejo de mis textos.

Ahora bien, tengo una historia de aquellas. Viví una de esas historias que sólo vemos en las películas, muy digna de ser contada. Probablemente mucho mejor de lo que sigue, un poco porque ya voy despegándome emocionalmente y otro poco porque el único disparador de que encuentre un lugar en este espacio es la amistad. Tengo unxs muy pocxs amigxs que saben quién es m en realidad, que saben de la existencia de cuentaspendientes. Y sucede que están lejos -físicamente. Y tengo muchas pero muchas ganas de contarles con lujo de detalles mi última historia de amor.

m tenía que ir de Barcelona al sur de Austria utilizando la ciudad más económicamente conveniente. Encontró un vuelo de esos de bajo costo a Munich, ciudad que no pensaba visitar a pesar de su fama histórica y cervecera. Se alojó en el primer hostal que encontró online y como no tenía mucho tiempo decidió hacer el city tour gratis que ofrecía el mismo lugar. El destino empezó a operar, porque MrR tampoco tenía pensado pasar por Munich ni solía hacer city tours (o al menos eso le diría a m horas después).

Enfrente del reloj de la plaza, mientras el guía explicaba vaya uno a saber qué, sus miradas se encontraron por primera vez. m hablaba en castellano con un empecinado compatriota latinoamericano pero que permitió que MrR se acercara a hablarle en español (¡con buen acento español!). Tour terminado, grupete termina en cervecería: MrR y m sentados uno enfrente del otro descubren -ya en inglés- que aparte de la química hay muchas otras cosas en común y hablan y hablan, de viajes y literatura, de estudiar y trabajar con la lengua, de qué es importante en la vida y nos hace felíz. El grupete arregla reencuentro para seguir el tour, esta vez de cervecerías. MrR y m siguen hablando y hablando y ya no se despegan, hasta que sus bocas hacen algo más que hablar y la conexión es tan fuerte que llegan a hacer planes de escaparse. En cambio, pasan la noche juntos en un hotel y a la mañana siguiente bien temprano cuando m tiene que irse (a tomar un tren, sí, muy a lo Antes del amanecer) deciden intercambiar datos de contacto (porque estamos en la era del email y skype y los mensajes de texto internacionales, no a mediados de los 90 como Celine y Jesse).

Pero ocurre que MrR se vuelve racional y en la comunicación virtual de los siguientes días le dice a m que mejor no engancharse si viven en ciudades tan lejanas, que cómo seguiría esto, y demás excusas. m devastada al menos está justo en pleno fin de semana largo rodeada de amigos y mucho cariño. Hasta que llega a su último destino apenas unos días antes de emprender la vuelta, y tras días de aislamiento amistoso en los Alpes, se reconecta con el mundo cibernético y encuentra múltiples mensajes de MrR, que no quería arrepentirse y que ya se había subido a un tren para ir a encontrarla, y demás cosas hermosas que tan bien sabía asimismo decirle en persona. A pesar de la angustiante espera, retraso vial incluido (¡porque los trenes también se retrasan en Europa!), el reencuentro y las 33 horas compartidas en la maravillosa Salzburgo fueron increíbles. Hasta aquí, una romántica historia de amor alrededor de andenes en ciudades germanas.

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5 Responses to “Love Story”


  1. 1 Guantes de lana octubre 27, 2010 en 4:38 am

    Que buena historia de amor le paso a M, realmente envidiable. No importa el después ni el antes, la historia que paso lo es todo y bien vale todo lo demás (antes y después)

    Abrazos totales amiga Matilda, espero que ande bien de ánimos y de energías para seguir viviendo historias. Sepa que desde acá siempre la leo.

  2. 2 ·Geo·ligne· octubre 27, 2010 en 4:40 pm

    A veces. las buenas historias.. nos tocan.

    (compartir diálogos, de ese tipo, suele ser muy bonito)
    Que siga la aventura, porque habrá otras.

    Abrazo.

  3. 3 Lu octubre 31, 2010 en 6:48 pm

    Amiga M: Es difícil creer cuando las historias de amor pasan en la vida real, pero después de todo, las películas están hechas por personitas que vivieron o quieren vivir algo similar. Todos queremos protagonistas de ellas alguna vez. Y como dice el dicho, más vale haber amado y perdido que nunca haber amado. A veces las historias de amor duran un día, meses, años y, si tenemos suerte, toda la vida, pero creo que todas nos dejan un dulce recuerdo.
    te quiero
    lu

  4. 4 Ju noviembre 1, 2010 en 4:40 pm

    Wow. Me quedé con ganas de más. Ojalá haya detalles, cuando nos veamos, más jugosos que los que presenta el texto.
    Deseandote lo mejor, te abraza:

    Ju

  5. 5 cuentaspendientes noviembre 21, 2010 en 11:21 pm

    ¡Gracias, de corazón, a los 4! Muchos besos


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