Archive for the 'Historias intermedias' Category

Escribir

Nada peor que buscar sobre qué escribir. Mejor escribir sobre lo que puedo, es decir sobre mí, para un día escribir sobre lo que quiero.
(Alejandra Pizarnik)

O no escribir, ni siquiera sobre uno mismo…

Grief

Given a choice between grief and nothing, I’d choose grief (William Faulker)

A mí, más bien, esa profunda pena, ese dolor, se me da tan naturalmente; me es casi inherente. Y entre el intento de traducción y lo poderosa de la palabra en inglés, ahí sí claramente elijo.

En Eat, Pray, Love la protagonista menciona que le gusta elegir una palabra favorita en los idiomas extranjeros que aprende. Yo, en ese momento, en el margen, en lapicera (cosa que nunca hago en mis libros) escribí altrui, mi palabra favorita en italiano, porque es mi tercer idioma, mi segunda nacionalidad y justo Liz está en Roma.

Con el inglés me es más difícil. Hay muchas palabras que me gustan. En general son las que transmiten un gran mensaje, como ésta. Pero grief se lleva las de ganar: ¡tanto sentimiento, tanta fuerza, en sólo 5 letras! Lástima que el significado sea tan pesaroso.

Quiero descansar

Dicen que todo lo que estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos, nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa.
(me comparte una gran y sabia amiga, que está muy lejos y a quien extraño demasiado)

Frase

Desde el viernes, tengo una frase retumbando en la cabeza. En realidad, quiero gritarla a los cuatro vientos. Si hasta tiene formato de estado de Facebook, pero no me animo a publicarla; ni a decírselo a los míos -es tan triste. Mi psicóloga diría que soy yo la que tiene que cambiar la puntería.

Estoy harta de que no me elijan.

Quiero ser la amiga de Sally a la que el amigo de Harry le dice: ‘You will never have to be out there again’. Aun cuando sigo odiando los falsos finales hollywoodenses.

Mudanza

Estoy en plena mudanza: la clásica externa (salvo por la diferencia de que todo en lugar de irse a un nuevo depto, terminará en una baulera); y la no tan reconocida interna. Pensando qué hacer con mi vida, adónde ir; si es escapar o elegir destino. Y en el medio, el necesario orden de las ideas y las pertenencias.

Dostoyevsky dijo en Apuntes del Subsuelo (lamento no contar con el original para dar el crédito correspondiente a su traductor):

“Juro, caballeros, que ser demasiado consciente es una enfermedad, una verdadera y acabada enfermedad.
[…] La inercia me dominaba. Ustedes saben que el fruto directo, legítimo, de la conciencia es la inercia, esto es, ese consciente estar sentado con las manos una sobre la otra. […] Todas las personas “directas” y los hombres de acción son activos simplemente porque son estúpidos y limitados. […]
Como consecuencia de su limitación toman las causas inmediatas y secundarias por las primarias y así se convencen con mayor rapidez y facilidad que otras personas de que han encontrado un fundamento infalible de su actividad, y su mente queda en paz y uno ya sabe que eso es lo principal. Para empezar a actuar, primero es necesario tener la mente completamente tranquila, sin un sólo rastro de duda. ¿Cómo puedo lograr que mi mente esté tranquila? ¿Dónde están las causas primarias a partir de las cuales he de construir? ¿Dónde están mis fundamentos? ¿Dónde he de conseguirlos? Me dedico a reflexionar y, siendo consecuente conmigo mismo, cada causa primaria de inmediato arrastra tras de sí otra más primaria, y así infinítamente. Tal es precisamente la esencia de toda consciencia y reflexión”.

Y mi sabia amiga M me escribió, vaya uno a saber cuándo en todos estos años de amistad:

¿No tiene razón en pensar que los que piensan están destinados a que su mente nunca esté en paz?
¿No es un precio razonable por poder entender un poco más las cosas? ¿O habrá que pensar menos? ¡Qué dilema! ¿No?

Mensaje de Kleinsasserhof

Si hay algo en lo que m ha adquirido cierta maestría, descubrió, es en que los hombres por los que tiene debilidad la desilucionen y luego le rompan el corazón (pisotón con fuerza primero, hasta que quedan múltiples ínfimos pedacitos). Y como no se podía conformar con que lo hicieran los locales, se expuso a los extranjeros. En este viaje, el mismo en el que Munich-devenidoSalzburg-boy demostró ser un cobarde por primera vez (¡siempre hay una segunda, y es peor!), me topé con este mensaje:

Life is short
Break the rule
Forgive quickly
Kiss slowly
Love truly
Laugh uncontrollably
Sing out loud
Dance as if nobody’s watching
Never regret anything that made you smile

Cuánto más simple sería la vida si todos nos atreviéramos un poco más. ¡Y cuánto más felices!

Palabras

Ando en una época de notable soledad física, pero (como ya se habrán dado cuenta) acompañada por mis incansables amigas: las palabras, escritas y cantadas (por otros, claro está).

I hear in my mind all of these words, all of these voices, all of this music
And it breaks my heart