Archive for the 'Historias propias' Category

Vigencia

Tan vigente aún que paraliza… más por dolor que del miedo

Vivo a flor piel, y duelo constantemente. Me siento sola, abandonada casi, como una única vez antes en mi vida, hace exactamente 14 años.
Sucedieron taaantas cosas en esta primera parte del año. Retomé cuentaspendientes varias. Sin embargo me falta la energía para exteriorizarlas; para ponerlas en palabras, una vez más. Hasta entonces.

Advertencia

Si alguien más osa decirme que está de novix/comprometidx/se junta/casa/será xadre, dejo todo así como venga, vendo los pocos bienes que tengo, saco un pasaje y desaparezco. He advertido!

Hartazgo

Hace poco escribí sobre la premisa nº1 de mi hartazgo. Creo que el calor, el momento femenino del mes, y el fin de año, sacaron a relucir muchas más. Aquí, mi diatriba:

Estoy harta de llorar, sola, en la oscuridad de la noche
Estoy harta de la ilusión de las comedias románticas con final felíz
Estoy harta de esas parejitas mimosas que siempre me rodean
Estoy harta de los prejuicios y la histeria masculinos
Estoy harta de que la gente (y los tipos) crean que elijo estar sola, que prefiero lo profesional y la autosuficiencia

Estoy harta de escuchar hablar de cuerpos, gimnasios y dietas todo el tiempo
También de política, especialmente con términos agresivos y discriminatorios
Estoy harta del ‘todo pasado fue mejor’ y del ‘Argentina ya no tiene salvación’

Estoy harta de sentirme así.

Love Story

En el porqué de este blog dice algo sobre contar historias. No es que mi vida no esté llena de ellas -¡si todo lo que nos pasa es narrable!- es simplemente que muy pocas veces tuve el tiempo para sentarme a escribir cuando todavía estaban lo suficientemente latentes como para compartirlas. Y sí, qué le voy a hacer: no soy una escritora nata; necesito sentir que el acontecimiento me provoca algo para poder transmitirlo de una manera medianamente  interesante. Lo habrán notado en lo desparejo de mis textos.

Ahora bien, tengo una historia de aquellas. Viví una de esas historias que sólo vemos en las películas, muy digna de ser contada. Probablemente mucho mejor de lo que sigue, un poco porque ya voy despegándome emocionalmente y otro poco porque el único disparador de que encuentre un lugar en este espacio es la amistad. Tengo unxs muy pocxs amigxs que saben quién es m en realidad, que saben de la existencia de cuentaspendientes. Y sucede que están lejos -físicamente. Y tengo muchas pero muchas ganas de contarles con lujo de detalles mi última historia de amor.

m tenía que ir de Barcelona al sur de Austria utilizando la ciudad más económicamente conveniente. Encontró un vuelo de esos de bajo costo a Munich, ciudad que no pensaba visitar a pesar de su fama histórica y cervecera. Se alojó en el primer hostal que encontró online y como no tenía mucho tiempo decidió hacer el city tour gratis que ofrecía el mismo lugar. El destino empezó a operar, porque MrR tampoco tenía pensado pasar por Munich ni solía hacer city tours (o al menos eso le diría a m horas después).

Enfrente del reloj de la plaza, mientras el guía explicaba vaya uno a saber qué, sus miradas se encontraron por primera vez. m hablaba en castellano con un empecinado compatriota latinoamericano pero que permitió que MrR se acercara a hablarle en español (¡con buen acento español!). Tour terminado, grupete termina en cervecería: MrR y m sentados uno enfrente del otro descubren -ya en inglés- que aparte de la química hay muchas otras cosas en común y hablan y hablan, de viajes y literatura, de estudiar y trabajar con la lengua, de qué es importante en la vida y nos hace felíz. El grupete arregla reencuentro para seguir el tour, esta vez de cervecerías. MrR y m siguen hablando y hablando y ya no se despegan, hasta que sus bocas hacen algo más que hablar y la conexión es tan fuerte que llegan a hacer planes de escaparse. En cambio, pasan la noche juntos en un hotel y a la mañana siguiente bien temprano cuando m tiene que irse (a tomar un tren, sí, muy a lo Antes del amanecer) deciden intercambiar datos de contacto (porque estamos en la era del email y skype y los mensajes de texto internacionales, no a mediados de los 90 como Celine y Jesse).

Pero ocurre que MrR se vuelve racional y en la comunicación virtual de los siguientes días le dice a m que mejor no engancharse si viven en ciudades tan lejanas, que cómo seguiría esto, y demás excusas. m devastada al menos está justo en pleno fin de semana largo rodeada de amigos y mucho cariño. Hasta que llega a su último destino apenas unos días antes de emprender la vuelta, y tras días de aislamiento amistoso en los Alpes, se reconecta con el mundo cibernético y encuentra múltiples mensajes de MrR, que no quería arrepentirse y que ya se había subido a un tren para ir a encontrarla, y demás cosas hermosas que tan bien sabía asimismo decirle en persona. A pesar de la angustiante espera, retraso vial incluido (¡porque los trenes también se retrasan en Europa!), el reencuentro y las 33 horas compartidas en la maravillosa Salzburgo fueron increíbles. Hasta aquí, una romántica historia de amor alrededor de andenes en ciudades germanas.

Viaje

Por esas cosas del azar de la vida (y alguna que otra decisión propia) m se fue de viaje al Viejo Mundo hace un mes. Pensó que las nuevas experiencias y cierto tiempo sola contribuirían a la inspiración para retomar un poco el blog. Sepan disculpar, hasta la vuelta al menos.

Encierro (con retraso)

Hace dos días enteritos, más de 48 horas en realidad, que no salgo de mi casa.  Es la primera vez -que lo recuerde, al menos.  Y me acabo de dar cuenta de que es debido a un gran miedo, un pánico que estaba latente, como pendiente inconscientemente.  Es porque me siento sola, literal y completamente: mis viejos de viaje, mi hermana lejos, mi abuela que se fue, amigxs también lejos o muy ocupadxs, él con quien ya no cuento.  Pero no es una soledad triste, es una nueva sensación.  Porque estoy tan abocada a lo profesional que lo afectivo pasó a un segundo plano: encaro toda relación con el sexo apuesto sólo y exclusivamente desde lo físico.  Y me quedo tan vacía…

(Hace meses que está entre mis borradores porque no me animaba a publicarlo, pero sigue tan vigente)